Saturday, July 22, 2017

El canon de la tribu

Por JORDI SOLER
Estamos en la era de la opinión. La Red ofrece una multitud de tribunas desde las que cualquier ciudadano puede opinar, públicamente, de cualquier cosa. La compulsión de opinar ha arraigado de tal forma en el siglo XXI que hoy es posible opinar públicamente incluso aunque no haya un público que reciba nuestra opinión.
Opinar es parte de nuestra naturaleza, desde luego, pero nunca la opinión del ciudadano común había tenido tanto impacto en la realidad. No solo todos tienen el derecho de opinar en la Red, también se les alienta permanentemente a hacerlo; el político pide la opinión de sus simpatizantes para orientar su programa, de la misma forma en que quien vende lavadoras o gomina para el pelo pide a su clientela que opine para mejorar, y mejor vender, su producto. Hoy la calidad de un objeto, de una obra, de una persona, se mide, sobre todo, por la cantidad de likes u opiniones positivas que consiga sumar.
Podría decirse que en la Red, y esto es tanto como decir que en la vida real, se ha establecido una suerte de hiperdemocracia: nada se mueve sin la voluntad del pueblo y uno de los efectos de esta novedosa situación es que el sabio de la tribu, esa figura milenaria que hasta hace poco nos iluminaba con sus conocimientos, está siendo desplazado por la opinión masiva de la tribu.
La música, las películas, los libros son valiosos porque proponen una nueva mirada sobre el mundo, porque nos enseñan a pensar y a reflexionar de otra manera
Veamos el caso sintomático y muy reciente de los nuevos vinos que se están produciendo en el Estado norteamericano de California. Cada vez son más los viñedos que diseñan sus caldos de acuerdo a los gustos de la clientela; los enólogos ya no proponen el vino que les dicta su sabiduría y su inspiración, sino el que les dice la opinión, vertida permanentemente por la clientela en la Red; de esa opinión, de la que sale una información minuciosa y precisa sobre las preferencias de la colectividad.
El resultado es un vino rigurosamente popular, con un éxito contundente en el mercado, que difiere radicalmente de lo que un conocedor o un enólogo llamaría un buen vino, pues del promedio de los gustos de la clientela sale un caldo dulzón y poco sofisticado. Los vinos diseñados a golpe de opinión no son buenos y sin embargo van a terminar imponiéndose en el mercado porque cuentan con una base más amplia de clientes, esos que antes no estaban interesados en el vino, y esto los convierte en más rentables que los vinos diseñados por un experto, por un sabio que propone a partir de sus conocimientos.
Como el futuro se inventa hoy en California, lo que está sucediendo con estos vinos va a empezar a pasar en el resto del mundo, como ya pasa con las películas y las series en Netflix y con la música en Spotify, dos plataformas que prescinden de la opinión del sabio y que proponen obras a partir de la suma de opiniones que los clientes han emitido previamente.
Así como el enólogo, el crítico de cine y el de música empiezan a ser desplazados por la opinión de la colectividad, también el librero, el experto que jerarquiza los libros en las librerías, empieza a perder terreno con la reciente inauguración, en Nueva York, de la primera tienda física de la cadena Amazon. En esta librería, como ha sucedido tradicionalmente en su página web, la distribución de los libros, su visibilidad en las mesas y en las estanterías, obedece no al valor de las obras, sino al promedio de las opiniones conocidas de los clientes.
La opinión de la tribu produce artefactos populares que se venden muy bien pero que, al reflejar por fuerza el gusto de la medianía, reducen el horizonte de las obras, entre las cuales incluyo, desde luego, a los vinos. La medianía que genera la opinión popular, vertida en la Red como único baremo, nos escatima el horizonte, reduce nuestras posibilidades de elección y nos empobrece. Pero también, si estamos atentos, nos invita a buscar más allá del dictado de la multitud.
La música, las películas, los libros son valiosos en la medida en que se separan de la medianía, son importantes porque proponen una nueva mirada sobre el mundo, porque nos enseñan a pensar y a reflexionar de otra manera. Precisamente son valiosos porque no son la voz de la tribu, sino la del sabio que propone un nuevo camino.
Jordi Soler es escritor. El País, 22 de julio de 2017

Thursday, July 13, 2017

Autodisciplina desde la escuela

“Hay que recuperar la disciplina y la autoridad en la escuela”

La exasesora en educación del Gobierno sueco Inger Enkvist se posiciona en contra de las nuevas metodologías educativas. Por ANA TORRES MENÁRGUEZ, El País, 13 de julio de 2017


No es fácil encontrar una opinión como la de Inger Enkvist (Värmland, Suecia 1947). Mientras la mayoría de los gurús educativos abogan por terminar con las filas de pupitres, con los formatos de clase encorsetados y por dar más libertad a los alumnos dentro del aula, Envist, antigua asesora del Ministerio de Educación sueco, cree que ha que recuperar la disciplina y la autoridad de los docentes en las clases: "Los niños tienen que desarrollar hábitos sistemáticos de trabajo y para eso necesitan que un adulto les guíe. Aprender requiere esfuerzo y, si se deja a los alumnos elegir, esto simplemente no sucede."


La profesora y experta en educación Inger Enkvist en la Universidad de Lund.
La profesora y experta en educación Inger Enkvist en la Universidad de Lund. JONAS ANDERSSON

Catedrática de Español en la Universidad de Lund (Suecia), Enkvist comenzó su carrera educativa como profesora de Secundaria y durante más de treinta años se ha dedicado a estudiar y comparar los sistemas educativos de diferentes países del mundo. Además de la publicación de libros como La buena y la mala educación (Encuentro, 2011), ha publicado más de 250 artículos sobre educación.
Enkvist compareció el pasado marzo en la comisión de Educación del Congreso de los Diputados para aportar su visión sobre el modelo educativo en España, del que echa en falta motivación por parte del profesorado y una reformulación de los grados en Maestro en Educación Infantil y Primaria -nombre de la carrera de Magisterio tras el Plan Bolonia- para intentar captar a los mejores estudiantes. 
Pregunta. Las nuevas corrientes de innovación educativa reclaman un papel más activo por parte de los alumnos. Acabar con las clases magistrales y crear metodologías que impliquen acción por parte del estudiante. ¿Por qué se opone a ese modelo?
Respuesta. La nueva pedagogía promueve la antiescuela. Los colegios se crearon con el objetivo de que los alumnos aprendieran lo que la sociedad había decidido que era útil. ¿Cuál es el propósito de la escuela si el estudiante decide lo que quiere hacer? Estas corrientes quieren enfatizar al máximo la libertad del alumno, cuando éste lo que necesita es una enseñanza sistemática y muy estructurada, sobre todo si tenemos en cuenta los problemas de distracción de los niños. Si no se aprende en Primaria a ser ordenado y a aceptar la autoridad del maestro, es difícil que se haga más tarde. El alumno no siempre va a estar motivado para aprender. Hace falta esfuerzo.
P. En su libro cuestiona la creencia de que todos los niños quieren aprender y, por lo tanto, es una buena opción dejar que tomen la iniciativa y aprendan solos. ¿Cuáles son sus argumentos en contra?
R. Esto nunca ha sido así. Es una idea romántica que viene de Rousseau; dar por hecho que el ser humano es inocente, bien intencionado y bueno. Un niño puede concentrarse en una tarea por iniciativa propia, pero normalmente será en el juego. Aprender a leer y escribir o matemáticas básicas requiere trabajo y nadie se siente llamado a dedicar un esfuerzo tan grande a asimilar una materia tan complicada. Se necesita apoyo, estímulos y algún tipo de recompensa, como la sonrisa de un profesor o la felicitación de los padres. 
P. ¿Qué se debería recuperar del antiguo modelo de educación?
R. Tener claro que el profesor organiza el trabajo del aula. Si los alumnos planifican su propio trabajo se hace muy complicado que obtengan buenos resultados y eso desmotiva al profesor, que no quiere responsabilizarse de algo que no funciona. Estas metodologías están alejando de las aulas a los profesores más competentes. Ya no se considera beneficioso que el adulto transmita sus conocimientos a los alumnos y se fomenta que los jóvenes se interesen por las materias siguiendo su propio ritmo. En un ambiente así no es posible enseñar porque no existe la confianza necesaria en la figura del profesor. Vivir en lo inmediato sin exigencias es todo lo contrario a la buena educación. 
P. Usted ha calificado el autoaprendizaje como contraproducente. Pero una vez que finaliza la formación obligatoria y los estudiantes consiguen un trabajo, el mercado laboral cambia rápido y se pueden ver obligados a reciclarse y cambiar de profesión. ¿No cree que es buena idea enseñarles desde pequeños a tomar la iniciativa en el aprendizaje?
R. Esa es la gran falacia de la nueva pedagogía. Los niños tienen que aprender contenidos, y no el llamado aprender a aprender. Solo con decir a los alumnos que tomen decisiones no van a saber hacerlo. Pongo un ejemplo. El Gobierno sueco ofrece cursos de formación para adultos y su desesperación llega cuando solo se apuntan ciudadanos con un perfil educativo alto. Les interesa y lo encuentran útil y por eso tienen ánimos para empezar. Si uno aprende un contenido, piensa que es capaz y que en el futuro podrá volver a hacerlo. ¿Quién es más adaptable y más flexible al perder un trabajo? El que ya tiene una base de conocimientos, el que cuenta con más recursos interiores y eso lo proporciona la educación. Cuanta más autodisciplina, más posibilidades tienes por delante y menos desesperado te sentirás ante una situación límite.
P. Hay un gran debate en cuanto a la utilidad de los exámenes. Algunos expertos defienden que en la vida adulta no se dan ese tipo de pruebas y que lo importante es haber desarrollado habilidades para adaptarse a diferentes entornos.
R. Esa es la visión de alguien que no sabe cómo funciona el mundo de los niños. En la vida adulta, todos tenemos fechas tope, momentos de entregar un texto y esto se aprende en la escuela. Con los exámenes el niño aprende a responsabilizarse y entiende que no presentarse a una prueba tiene consecuencias; no lo repetirán para él. Si no cumplimos con nuestras obligaciones en la vida adulta, pronto nos veremos descartados de los ambientes profesionales. Los exámenes ayudan a desarrollar hábitos sistemáticos de trabajo. 
P. ¿Por qué cree que el modelo actual de escuela no permite que nadie destaque?
R. El colegio no es neutro, no todos van a aprender igual. En las aulas se dan unos desequilibrios enormes en un mismo grupo, puede haber hasta seis años de diferencia intelectual entre los alumnos. La escuela debería mantener a los niños con diferentes capacidades juntos hasta los once años y a partir de ahí ofrecer diferentes niveles para las asignaturas más complejas. En algunas escuelas públicas de Alemania se hace. Para los que no lo entiendan pongo un ejemplo. Imagina meter en una misma clase a 30 adultos con niveles socioculturales e intereses totalmente dispares y pretender que aprendan juntos. Eso es lo que estamos pidiendo a nuestros hijos. En menos de una semana habría una rebelión.

P. La escuela mata la creatividad, según el pedagogo británico Ken Robinson.
R. Lo más sencillo es pensar en un músico de jazz. Parece que está improvisando, jugando. ¿Cómo puede hacerlo? Sabe 500 melodías de memoria y usa trozos de esas piezas de forma elegante. Lo ha repetido tantas veces que parece que lo hace sin esfuerzo. La teoría es necesaria para que surja la creatividad. 
P. Si hablamos de los contenidos que se aprenden en la escuela. ¿Cree que habría que modernizarlos?
R. Una profesora española me contó que uno de sus alumnos le dijo en clase que para qué le serviría estudiar a Unamuno, que qué aplicación práctica podía tener. Necesitamos conocer la situación de nuestro país, saber de dónde venimos. Con Unamuno se aprende un modelo de reacción, que no tiene porqué adoptarse, pero conocerla te ayuda a elaborar tu propia forma de ver el mundo. 

Thursday, July 06, 2017

Las campanas doblan por los toros



Activistas antitaurinos, este miércoles en Pamplona.
Activistas antitaurinos, este miércoles en Pamplona.  EFE

La ocupación hotelera en Pamplona es este año inferior a otros, como es menor la afluencia a los toros en una España donde el rechazo a la fiesta crece entre las nuevas generaciones. El arranque de la fiesta fue precedido este miércoles, como está siendo habitual, por una manifestación de antitaurinos. Ada Colau reiteró recientemente su veto a los toros en Barcelona a pesar de que el Constitucional anulara la ley catalana que prohibía las corridas. El Toro de la Vega ha sido prohibido. Y otro juzgado anuló la prohibición similar en San Sebastián. Los toros hoy parecen necesitar defensa judicial.
Probablemente es pronto para dejar atrás la fiesta, pero no para que el 84% de los jóvenes españoles de 16 a 24 años estén poco o nada orgullosos de ella, según una encuesta de Ipsos Mori para World Animal Protection. Las corridas han ido sufriendo caídas del 7% (2014) o 9,9% (2013), según datos del Gobierno. A principios de los setenta, la mitad de los ciudadanos se declaraban interesados por las corridas. Hoy, según otros estudios, un 33,8% es partidario de prohibirla, una cifra que asciende al 60% entre los jóvenes. A mayor nivel cultural, además, mayor rechazo.
Nunca dejaremos atrás a Chaves Nogales, ni a Hemingway ni una cultura que integra en nuestro idioma, arte y literatura ricas referencias al mundo del estoque o la puntilla, pero tendremos que admitir que los niños actuales no juegan como el niño Belmonte con vaquillas, cuernos y trapos, sino con la PlayStation, y que los vídeos que muestran el sufrimiento animal se viralizan con rapidez. La sensibilidad hacia el bienestar ha crecido, es un hecho. Aún no ha llegado la hora, por tanto, pero tal vez se acerque el día en que las campanas doblen en realidad por la fiesta nacional. Y algunos lo celebraremos.

Tuesday, July 04, 2017

Cinco aplicaciones para hacer intercambio de idiomas



Cinco aplicaciones para hacer intercambio de idiomas

Algunas propuestas permiten establecer llamadas y videollamadas gratuitas para perfeccionar el conocimiento de una lengua extranjera desde el móvil




Las típicas quedadas para practicar un idioma se han trasladado a la pantalla de los móviles gracias a aplicaciones como Tandem.
Las típicas quedadas para practicar un idioma se han trasladado a la pantalla de los móviles gracias a aplicaciones como Tandem. TANDEM

Para los españoles, el estudio de una lengua extranjera es la segunda materia más significativa en la formación de una persona, tan solo por detrás de las matemáticas. Al menos así lo puso de relevancia el barómetro del CIS publicado el pasado enero, que además recalcó que más el 87% de los entrevistados para la realización de este informe confesó no estar estudiando ningún idioma en ese momento.
Este porcentaje resulta menos llamativo si tenemos en cuenta que el CIS solo entrevista a mayores de edad y que, por norma general, en nuestro país el aprendizaje de una lengua distinta de la materna se limita a la formación reglada que recibimos en el colegio o el instituto. Más allá de ahí, los que quieren seguir formándose recurren a escuelas oficiales de idiomas, academias, permanencias en el extranjero o intercambios con nativos. En concreto, esta última práctica ha sido algo muy socorrido durante los últimos años para perder el miedo a iniciar una conversación en otra lengua, algo que ahora también puede hacerse desde el móvil gracias a aplicaciones como las siguientes.

HelloTalk

Con usuarios registrados en 160 países con los que es posible elegir un intercambio entre más de cien idiomas, la aplicación para iOS y Android de HelloTalk incorpora varias funciones avanzadas a su herramienta para chatear. Por ejemplo, los mensajes pueden introducirse en la lengua materna, tanto en texto como a través de la voz, y traducirse automáticamente al idioma en el que queremos que sean entregados. Además, con un simple clic podemos conocer cómo se pronuncia cualquier palabra o frase de la conversación escrita y existe un corrector para que los interlocutores señalen los posibles errores gramaticales durante sus comunicaciones. HelloTalk también permite el envío de imágenes y vídeos, pero para evitar malas prácticas dispone de un software de detección de contenidos sexuales o pornográficos que evita que estos se divulguen.
Si el chat se queda corto y no es posible acordar un encuentro presencial para seguir practicando, la aplicación permite hacer llamadas y videollamadas. Las primeras son gratuitas, pero para realizarlas es preciso haber recibido al menos cinco mensajes de la persona a la que se quiere llamar. En cuanto a las videollamadas, únicamente están permitidas a los usuarios VIP, que son aquellos que se apuntan a una de las tres opciones de pago de HelloTalk: un plan permanente por 84,99 euros; un plan anual por 23,99 euros; o un plan mensual por 3,19 euros.
Uno de los inconvenientes es que no existe la sincronización entre distintos dispositivos, por lo que conviene utilizarla siempre desde el mismo terminal por si se quieren retomar chats antiguos.

Tandem

Disponible para iOS y Android, esta aplicación está respaldada por la Fundación Tandem, organización con sede en San Sebastián que promueve un método de aprendizaje basado, entre otros principios, en un intercambio de idiomas en el que entran en juego no solo los aspectos lingüísticos, sino también el conocimiento del entorno social y cultural de las personas implicadas en las conversaciones.
Tandem está gestionada por un equipo internacional de 16 personas, con sede en Berlín, y que en febrero de 2017 contaba con 1,5 millones de usuarios en cien países que tienen a su disposición la posibilidad de elegir entre más de 150 idiomas, entre ellos 11 lenguas de signos, para hacer intercambios.
El funcionamiento es muy parecido al de HelloTalk, de tal modo que se puede escoger a un interlocutor para iniciar un chat de texto con funciones avanzadas como el corrector o el traductor. Para enviar imágenes y mensajes de audio, así como para realizar llamadas o videollamadas, es necesario que el receptor haya enviado al menos un mensaje al emisor o bien que haya comenzado a seguirle (al estilo de Twitter). Tandem también dispone de distintos juegos con los que resulta más ameno practicar idiomas, aunque se trata de una funcionalidad reservada, de momento, a los usuarios de iOS.
Adicionalmente, a través de esta aplicación es posible contactar con tutores para recibir desde el móvil clases profesionales de 20, 40, 60 ó 90 minutos por un precio que ronda los 15 euros por hora.

Speaky

Chat a través de texto y audio, herramienta de traducción e intercambio de archivos son las principales características de esta aplicación para iOS y Androidque se define a sí misma como un “complemento” para conversar y poner en práctica lo aprendido en Duolingo o Menrise, con el fin de no olvidar ni la gramática ni el vocabulario de una lengua extrajera.


Speaky nació como una red social, fundada por tres jóvenes emprendedores en Bélgica, de la que ya forman parte más de un millón de usuarios entre los que se encuentran hablantes de más de 110 idiomas distintos

Para cumplir este objetivo, Speaky nació como una red social, fundada por tres jóvenes emprendedores en Bélgica, de la que ya forman parte más de un millón de usuarios entre los que se encuentran hablantes de más de 110 idiomas distintos. En un principio la configuración es más cerrada que en las dos anteriores, puesto que al darte de alta estableces tus preferencias y laapp únicamente te muestra los perfiles de aquellos que se ajustan a tus indicaciones y tan solo ofrece dos filtros a posteriori, entre usuarios nativos y no nativos. Sin embargo, en las pruebas que hemos realizado Speaky ha sido la aplicación en la que menos tiempo nos ha costado encontrar un interlocutor para iniciar una conversación, así que se trata de una opción muy adecuada en el caso de que no se esté buscando establecer contactos en tiempo real a través de llamadas o videollamadas, dado que son utilidades de las que, al menos de momento, carece.

Hi uTandem

Basada en la proximidad, esta propuesta para iOS y Android está más pensada para concretar intercambios de idiomas presenciales entre personas que viven en una misma ciudad. Por lo tanto, se trata de una aplicación menos sofisticada que las anteriores y viene a ser una ayuda para los que prefieren encuentros cara a cara que hasta ahora conseguían a través de otros métodos.
Además de establecer chats con otros usuarios, Hi uTandem contiene un directorio de academias y locales donde es posible realizar intercambios de idiomas, así como una guía de actividades de ocio en grupo donde también se practican lenguas extranjeras.

Lingvu

Otra app que apuesta por los encuentros cara a cara para el intercambio de idiomas es Lingvu, que por el momento únicamente está disponible para dispositivos Android. Con el fin de encontrar interlocutores cercanos para acordar una cita presencial, la búsqueda desde el móvil se realiza a través de geolocalización, pero lo cierto es que aún no dispone de muchos usuarios registrados (se lanzó en septiembre de 2016) y resulta complicado conseguir un intercambio. Además, en el caso de localizar a alguien, Lingvu muestra recomendaciones de otros perfiles parecidos a esa persona, para ampliar el abanico de opciones, aunque en realidad ninguno de esos otros usuarios encaja con los requisitos introducidos, al menos en todas las pruebas que hemos realizado.

Sunday, June 25, 2017

Quítele el móvil al niño o a la niña

Por ALVARO BILBAO





TDAH
Ver dibujos en el móvil durante la comida, una práctica cada vez más habitual entre los niños. ULRICH BAUMGARTE

La atención es la ventana a través de la cual el cerebro se asoma al mundo que le rodea. Cuando el niño nace, apenas es capaz de dirigir su interés hacia el mundo exterior. Inicialmente sólo presta atención a sus propias sensaciones llorando cuando tiene hambre, sueño, frío o se siente solo. Poco a poco comienza a fijarla en el pezón de la madre que destaca como una forma más oscura en el horizonte. A partir de ahí comienza un largo viaje en el que el niño va aprendiendo que atender ciertos estímulos conlleva una serie de beneficios.
A las pocas semanas el niño reconoce con facilidad objetos que emiten ruido o se mueven; por eso los sonajeros captan su interés. Los padres hacen todo tipo de carantoñas con juguetes o con las manos para dirigir su atención, de ahí los cinco lobitos. Pero también comienzan, de manera instintiva a ayudarle a fijarla en estímulos inmóviles. Primero un árbol que mece sus hojas con suavidad, luego una foto en la que sale junto a su mamá y, más adelante, un cuento en el que casi no pasa nada.
Así, el niño comienza a desarrollar una habilidad tremendamente compleja, que es la de controlar la propia atención y dirigirla no sólo a aquellos estímulos que se mueven, sino también a aquellos que están más quietos o son más aburridos. De esta forma crecerá siendo capaz de atender a su profesor, aunque el compañero de al lado esté haciendo el tonto. Aprenderá a abstraerse con el libro que lee, aunque una mosca lo sobrevuele, y llegará a ser capaz de concentrarse al volante, a pesar de que la carretera sea una larga recta y su cerebro esté cansado.
Dominar la atención y ser capaz de eliminar otros estímulos que intentan distraernos es una habilidad que ofrece múltiples ventajas. Nos permite concentrarnos en lo que realmente queremos o deseamos, detectar detalles y matices que otros pasan por alto, aprender idiomas con más facilidad, persistir en nuestras metas hasta alcanzarlas o reducir los niveles de estrés.
Desde hace años vivimos un auténtico auge de un diagnóstico que provoca sufrimiento entre los más pequeños: el trastorno por déficit de atención (TDA). Desde los años setenta hasta 2010, el número de niños diagnosticados en Estados Unidos se multiplicó por siete. Desde 2000 hasta 2012, el número de recetas expedidas en Reino Unido para tratar este trastorno cognitivo se multiplicó por cuatro. Los factores que han provocado esta alza son muchos y complejos. Por una parte, la sensibilización de los pediatras ha hecho que se detecten con más eficacia. Por otra, la posibilidad de diagnosticarlo a partir de los tres años (en lugar de a los seis años) ha sido otro motivo para el aumento de la prevalencia.
Sin embargo, también hay otras razones que son más difíciles de entender. La más preocupante de todas ellas es el sobrediagnóstico: los expertos más alarmistas estiman que como mucho un 4% de la población infantil podría sufrir este trastorno y, sin embargo, la realidad es que un 10% de los niños en nuestro país tomarán medicación para el TDA en algún momento de su vida escolar.
Las razones que llevan al sobrediagnóstico parecen ser muchas. Los padres pasan menos tiempo con los hijos y esto parece interferir en el desarrollo de habilidades como el autocontrol o la capacidad para sobrellevar la frustración. Los colegios tienen menos paciencia con los alumnos difíciles o que no están tan motivados para aprender, en muchos casos presionados por los resultados académicos de la escuela en su conjunto.
También nos encontramos con la intrusión de las nuevas tecnologías en el cerebro en desarrollo de nuestros hijos. Desde los años ochenta sabemos que más tiempo frente al televisor se traduce en menos paciencia y autocontrol, peor desarrollo madurativo de la atención y mayores tasas de fracaso escolar. La razón es muy sencilla, cuando el niño juega, dibuja o interacciona con sus padres o hermanos, su cerebro debe dirigir la atención voluntariamente a aquellos estímulos o personas con los que interacciona. Cuando se sienta frente al televisor es la tele la que atrapa el interés del niño y hace todo el trabajo.
Por eso nos gusta ver la tele y engancharnos al móvil, no porque estimulen nuestro cerebro, sino porque nos entretienen, nos relajan. Hoy, los dispositivos móviles se utilizan para distraer al niño cuando se tiene que concentrar en terminar una papilla. Para entretener al niño cuando tiene que esperar en el pediatra. Para despistar al niño cuando tiene que esforzarse en ponerse el pijama al final del día. Con este tipo de estrategias parece sensato que el cerebro aprenda que cada vez que tiene que esforzarse, concentrarse o esperar quieto…, tiene permiso para distraerse. Sin lugar a dudas estamos educando niños menos pacientes, menos atentos y con menor capacidad de esfuerzo, reflejo de una generación de padres menos pacientes y que damos menos valor a hacer las cosas despacio.
Todo ello lleva a que muchos niños sean llevados a un especialista que observa en él todos los síntomas necesarios para el diagnóstico: poco autocontrol, distracción o falta de motivación. En el caso de muchos niños el diagnóstico y el tratamiento son acertados. Para muchos otros, creemos, el trastorno por déficit de atención es un estigma de una sociedad que va demasiado deprisa para educar despacio.
Algunos niños, con ayuda de sus padres, profesores o terapeutas van desarrollando habilidades cognitivas como un mayor autocontrol o paciencia que permiten reducir y compensar las dificultades atencionales. A medida que se hacen mayores suelen preferir y encajar bien en trabajos que les permiten moverse y hacer cosas diversas a lo largo del día.
Pero pueden seguir existiendo desafíos en la vida cotidiana. Muchos los encuentran cuando tienen sus propios hijos y la paciencia, el orden o la organización vuelve a ser un elemento adaptativo fundamental. Algunos adultos con dificultades de atención no experimentan ninguna dificultad en su vida cotidiana, otros se regulan gracias a la medicación y un tercer grupo sufre muchas de estas dificultades pero no tiene ni idea de que el origen esté en una alteración de sus procesos atencionales y ejecutivos, ni conoce cómo compensarlos. (El País, 25 de junio de 2017)
Álvaro Bilbao, neuropsicólogo, es autor de ‘El cerebro del niño explicado a los padres’.