Saturday, June 30, 2012

COLDPLAY Concert Opening, Madrid 2012

Maravillas de la crisis

JAVIER MARÍAS

Si queremos combatir un poco la depresión diaria que producen las noticias, la actitud entre despreciativa, acobardada e inepta de Rajoy y las tonterías infinitas de sus ministros sin excepción, no cabe sino empezar a mirar las posibles ventajas, y aun maravillas, que la crisis y la recesión pueden traer. Son escasas, no nos engañemos, y en modo alguno compensarán las penurias, tribulaciones y padecimientos de los más desfavorecidos, que cada día serán más, ni el meticuloso desmantelamien­to de la sanidad y la educación públicas. No me tomen por frívolo. Es sólo que el panorama se ve tan lúgubre que con algo hay que animarse, por tenues que sean los ánimos. Así que pongámonos en lo peor, en el momento en que la gente tenga lo justo -como mucho- y no pueda gastar más que en lo funda­mental Con ser eso un desastre personal y colectivo, alguna bendición acarreará consigo.

Por ejemplo, ¿se imaginan un país en el que, en vez de haber más de un móvil por habitante, sean poquísimos los que se lo puedan permitir? Uno no tendría que via­jar en tren o en autobús en medio de un guirigay de conversaciones cretinas a voz en cuello (casi todo el mundo chilla a sus móviles, como si éstos fueran extranjeros o sordos); ni que enterarse de las supuestas hazañas de nego­cios llevadas a cabo por los adictos, quizá hayan observado la frecuencia con que la gente llama para presumir de sus logros o de sus viajes o de sus coches o de sus hijos o de cómo se la ha jugado a algún pardillo, es decir, de cómo se ha aprovecha­do o ha engañado, el gran mérito nacional. Los individuos no irían por las calles ensimismados y abducidos por sus iPho­nes, y contaríamos con una población más alerta, más vivaz, más al tanto de lo que sucede a su alrededor y por tanto más considerada con los demás. Ah, qué delicia no escuchar más sandeces impuestas, ni verse interrumpido por musiquillas y rugidos imbéciles en los restaurantes ni en los cines, todos sin dinero para pagar las facturas.

¿Se imaginan también un país en el que la corrupción y el robo no estuvieran ya bien vistos? Hasta hace cuatro días, lo único que gran parte de la ciudadanía lamentaba al respecto era no estar en posición de corromper ni de ser corrompida, de robar directamente o al menos sacar tajada de los latroci­nios ajenos. Las incontables operaciones fraudulentas le me­recían mucha más admiración que condena, y los estafadores, en consecuencia, pretendían no someterse a la acción de la justicia merced a los reiterados votos con que los obsequia­ban los electores: ¿cuántas veces hemos oído, sobre todo en boca de políticos del PP, “Las urnas me absolverán” o incluso “… me han absuelto”? Es triste que sólo ahora, por las precarie­dades particulares de los votantes, éstos empiecen a rebelarse contra los abusos, los despilfarros, las comisiones sin cuento, las financiaciones ilegales y los gastos privados cargados al erario público. Pero cualquier tipo de reprobación -aunque provenga de los más bajos instintos- es mejor que la compla­cencia con los bribones y la aspiración a engrosar sus filas. ¿Se imaginan un país en el que se pidieran cuentas de las obras y construcciones arbitrarias y superfluas, en el que se forzara a explicar a un alcalde -a los tres últimos de Madrid, por ejem­plo- por qué tapiza su ciudad de un espantoso, árido, sucio y caluroso granito, si no es por favorecer a empresas, tal vez de amigos, especializadas en él? Y así mil casos más.

¿Se imaginan un mundo en el que los niños no fueran pijos casi desde su nacimiento? Indepen­dientemente del medio del que procedan y de la fortuna de sus progenitores, casi todos son hoy “pijos de espíritu”. Sin dinero ni créditos, dejarían de ser mimados a toda costa, caprichosos y queji­cas, presumidos por mandato, no se “frustrarían” tan fácilmente porque tendrían la piel más curtida, no exigirían como si fuera un derecho el último modelo de PlayStation o de Nintendo o de lo que sea con lo que jueguen (lo ignoro), ni las zapatillas deportivas tal o cual, ni las siete zamarras de colores distintos que lucen de vez en cuando Messi o Cristiano. ¿Se imaginan un lugar en el que los niños, además de niños, fueran también proyectos de adultos y como a tales se los tratara, aunque fuera a ratos?

¿Y una prensa sin periodistas envenenadores y sobornados, a los que ya no podría comprarse? ¿Unas televisiones sin len­guas estúpidas y viperinas porque no habría con qué pagarles y además la gente, afanada en llegar a fin de mes y de semana y de día, carecería de tiempo para ver cómo unos gañanes despellejan a otros que casi nadie conoce y que de hecho a nadie le importan? ¿Un país en el que las personas desearan apren­der porque eso redundaría en su beneficio económico o las ayudaría a hallar empleo, o simplemente las haría sentirse me­nos burras? Sentirse menos burro equivale a sentirse menos indefenso ante las adversidades, y el que aún no se haya dado cuenta de eso es porque es burro con deliberación. No me digan que un país así no tendría sus ventajas. Es más, yo creo que acabaría por prosperar. Claro que entonces volvería el peligro de la abundancia y la necedad…

El País Semanal, 8 de julio de 2012

Saving Tips When Travelling in the UK

Diez pistas para ahorrar en su viaje británico




Gran Bretaña se convertirá, este verano, en uno de los centros del turismo mundial. Aun así, es posible librarse de pagar unas cuantas libras durante su estancia. Sólo es cuestión de organizarse y seguir esta guía. He aquí unos consejos para no destrozar el bolsillo en una escapada en toda regla a Gran Bretaña.

  1. Buscar alojamientos caseros
    Si el precio de algunos hoteles no acaba de convencerle, puede optar por apartamentos de alquiler perfectos para estancias cortas. Uno es el Central Executive S de Holiday Velvet, en plena City y una verdadera ganga: 150 euros la noche para un máximo de tres personas. También puede probar en una casa particular con Airbnb, que lleva ya cinco millones de reservas gestionadas. En Uptown Reservation presumen de conseguir habitaciones en elegantes residencias privadas de los mejores barrios de la capital inglesa desde 125 la noche por una habitación doble. Por su parte, Wolseley Lodges http://www.wolseylodges.com/pages/home.aspx ofrece un servicio similar en casas de campo por todo el país.

  2. Preparar el viaje por adelantado
    En Reino Unido los precios de los billetes de tren varían en función de la fecha de reserva, así que dejarlos para última hora puede deparar alguna sorpresa. Por eso, el BritRail ofrece trayectos ilimitados durante su periodo de validez por 95 euros. También hay otras opciones más restringidas: para Inglaterra, Escocia y Gales por separado o para viajeros con base en Londres. Cuestión de cada viajero.

  3. Pasear sobre dos ruedas
    Cada vez más londinenses recorren las calles de su ciudad a lomos de las bicicletas Barclay's, bautizadas popularmente como bici-Boris en honor al alcalde de la ciudad, Boris Johnson. Se puede acceder en cualquiera de sus estaciones con una tarjeta de crédito desde sólo una libra al día.

  4. Comprar una 'Oyster Card'
    El transporte público en Londres no es precisamente el más barato del mundo. Por eso, merece la pena sacarse la tarjeta electrónica Oyster, que limita los costes diarios al mejor precio disponible. Sirve tanto para autobuses como metro y tren. Y los niños menores de 10 años acompañados con un adulto viajan gratis, siempre que posean la tarjeta.

  5. Visitar museos (gratis)
    La entrada a las colecciones permanentes de lugares tan emblemáticos como la Tate Gallery, el Museo Británico British Museum o la National Gallery no le costará ni un euro. Bueno, ni una libra. El Millennium Centre de Cardiff, la Burrell Collection de Glasgow o la Lowry Gallery de Manchester son otras opciones para empaparse de cultura sin hurgarse en los bolsillos.

  6. Sacarse el 'London Pass'
    Más de 60 atracciones de la capital británica le esperan con el London Pass. El ahorro total es de 600 euros y, además, se librará de hacer colas. Si lo adquiere en la web de Visit Britain Shop antes del 30 de junio de este año, se añadirá un 10% de descuento.

  7. Ser aventurero con los menús
    Salir de cena durante las Olimpiadas de Londres no tiene por qué ser prohibitivo. En la tienda de Visit Britain se vende el Pasaporte de Pubs que facilita una comida y una bebida en un pub tradicional por 13 euros. En el Este de Londres hay varios establecimientos donde comer por menos de 10 libras. Tiene para elegir: desde granjas urbanas como Farm:shop a cafés para modernos como The Counter pasando por templos hindúes como el restaurante Shayona o caravanas retro (Fatboy's Diner). La oferta es lo suficientemente variada y asequible como para no volver a quejarse por la comida inglesa.

  8. Entradas con descuento
    Hay dos opciones para disfrutar de una entrada a algún espectáculo con un importante descuento. La primera es madrugar y acercarse hasta TKTS, en Leicester Square. Este quiosco facilita entradas a precio reducido para obras de teatro y musicales en cartel ese mismo día. Otra posibilidad es mantenerse al tanto de las rebajas y las ofertas 2x1 de la tienda de Visit Britain.


  9. Viajar con guía personal
    Móntese su propio tour guiado por todo el país descargándose itinerarios en MP3. Tiene un montón para elegir: sobre el estadio Old Trafford de Manchester, paseos por Bath, Oxford y Cambridge o la mejor manera de recorrer Londres en bus y a pie son algunas de las audioguías más populares.

  10. El lujo de un picnic en Kew Gardens
    Si hay algo que sobra en Gran Bretaña son deliciosos parques donde pasar las horas muertas. Y más en verano. Puede acercarse a cualquier supermercado y hacerse con algún delicatesen en toda regla con el que montar un picnic típicamente británico. Y una última pista: a partir de las cuatro de la tarde suelen tener sándwiches a precios reducidos. (Fuente: El Mundo)

Wednesday, June 27, 2012

Watch the Tower Grow!


Vídeo en alta definición que permite apreciar no sólo el estado actual de las obras, sino la silueta del edificio con el perfil de la ciudad como fondo. Elaborado por Nimbovisión, empresa especializada en imágenes aéreas, el vídeo se ha grabado con un multirrotor manejado por control remoto.

Friday, June 22, 2012

Suspenso en inglés

R. M. de Rituerto y J. A. Aunión
El País, 27 de junio de 2012

A veces hay que hacer las preguntas obvias, aunque las respuestas sean obvias. ¿Cree usted que hablar idiomas es muy útil? Sí, responden el 88% de los europeos en un Eurobarómetro. ¿Y les resultará a sus hijos útil para su futuro? 98% de asentimiento. Pero del dicho al hecho hay un gran trecho. Menos de la mitad (42%) de los adolescentes de 14 países europeos tienen competencia suficiente en una lengua extranjera, porcentaje que se vuelve a reducir a la mitad (25%) entre los capaces de manejar un segundo idioma. Y los españoles, como siempre, están entre los que más dificultades tienen: solo el 27% de los estudiantes del último curso de la ESO se maneja con independencia en inglés (y son menos, el 24%, si nos fijamos solo en la comprensión oral). Están sin duda muy lejos del 82% de los suecos.

Hace una década, el Consejo Europeo celebrado en Barcelona en marzo de 2002 acordó enseñar a los niños del continente al menos dos lenguas extranjeras desde edad temprana. El primer análisis sobre los progresos, hecho público ayer, revela que queda mucho camino por recorrer.


Fuente: Ministerio de Educación / EL PAÍS
Las cifras reales pueden ser distintas porque, por razones no explicadas, en el estudio solo han participado 14 de los Veintiocho (Croacia se sumará a la UE dentro de un año y está entre los consultados), aunque han sido cotejados 54.000 estudiantes.
Los alumnos españoles no son los peores en el juego multilingüístico —donde menos se habla otra lengua es Hungría (65% de monolingües), Italia (62%), Reino Unido, Portugal (61%) e Irlanda (60%)— pero sí están, sin duda, en el furgón de cola.
“España debe mejorar sus resultados con el inglés, sobre todo en la comprensión oral”, dice el informe. De los tres ámbitos que mide el estudio, el oral es el peor: casi un tercio de los alumnos de 14 años tienen el nivel de competencia más bajo (solo por delante de Francia); en compresión lectora es el 18% y en escritura, el 14%. En la cifra combinada de las tres categorías ofrecida por la Comisión Europea, apenas uno de cada cuatro estudiantes españoles (27%) alcanza a manejar el inglés con comodidad.

¿Por qué a los españoles se les dan tan mal los idiomas? El estudio europeo da algunas claves que, aunque apuntan en gran medida a factores externos a la escuela, no eximen a esta de su parte de responsabilidad en los malos datos publicados ayer. El hecho de que el español sea una lengua de una enorme potencia internacional, y, sobre todo, lo poco que dominan el inglés los padres de los alumnos suponen una gran losa para el aprendizaje del idioma, aseguran las profesoras de la Universidad del País Vasco Sara de la Rica y Ainara González en uno de los trabajos que ha encargado el Ministerio de Educación español para analizar el informe. Las académicas comparan los resultados de España con el mejor clasificado en el ranking: Suecia.

Así, contra esos condicionantes externos (el dominio de la lengua por parte de los padres y la potencia internacional del español) de poco parece servir que los alumnos españoles empiecen a estudiar inglés antes (a los tres años frente a los seis o siete en Suecia), que den más horas de clase (unos 50 minutos más a la semana) y que hagan casi el doble de deberes (3,11 horas semanales frente a 1,8 del país escandinavo).


La otra gran variable que suele explicar las diferencias es el contexto socioeconómico y cultural. Tres comunidades españolas aumentaron la muestra de alumnos en el examen para tener datos propios: Navarra, una de las regiones más ricas, está prácticamente en la media europea, y Canarias y Andalucía, más pobres, aparecen muy por debajo de esa media.

Sin embargo, la escuela tiene también mucho que mejorar. Y no solo porque “los recursos humanos, materiales y financieros” condicionan las diferencias, según el informe elaborado por el ministerio. Sino, además, porque el hecho de que las clases extraescolares de inglés supongan una gran ventaja para quien las toma puede significar que “algo podría estar fallando en la metodología de las aulas españolas, quizá con un enfoque todavía demasiado tradicional”, según De la Rica y González.

“La escuela debe contribuir a articular los contextos de aprendizaje también en el contexto familiar y comunitario”, explica por teléfono el profesor de la Universidad de La Laguna Plácido Bazo. Y pone un ejemplo: “Si le estoy enseñando a mis alumnos en clase de inglés la diferencia entre comida saludable y no saludable, les puedo dar listas de vocabulario para que se lo aprendan, que es lo se suele hacer y así nos va... Pero también puedo pedirles que cuando lleguen a casa abran su nevera y hagan con sus padres la lista de comida sana e insana que contiene; si el padre sabe inglés, le ayuda, si no, pasan un rato divertido. Y al día siguiente en clase comentamos las neveras de todos los demás”, señala.


Pero no es todo método, pues otro de los grandes problemas señalados persistentemente es la falta de competencia lingüística de los propios profesores. Si se comparan los docentes de inglés y de francés (de este idioma se examinaron los alumnos españoles como segunda lengua extranjera) resulta que uno de cada cinco docentes de la lengua gala la hablaban ya de pequeños, frente a menos de uno de cada 10 de los maestros de inglés. Un mayor dominio, en general, del idioma que enseñan es una de las explicaciones que dan los especialistas a los resultados de España en francés: un 28% lo maneja con soltura, teniendo en cuenta que es una materia optativa que se estudia muchas menos horas que el inglés y que, de entre 13 países, tan solo superan a España en este otro ranking Bélgica y los Países Bajos.

Hay que tener en cuenta, en todo caso, que el francés fue durante muchos años la lengua extranjera que se enseñaba en las escuelas españolas. Además, es crucial la autoselección del alumnado: el francés es una asignatura optativa a la que suelen apuntarse chavales de familias de mayor nivel socioeconómico y cultural y con mejores notas.

Pero también hay un factor que apunta a la importancia de los recursos en estos tiempos de recortes presupuestarios que están reduciendo significativamente (y lo harán más) las plantillas de profesores y, con ello, la posibilidad de tener aulas con menos estudiantes o desdobles. “Un 79% de los centros de la muestra de francés tienen clases de menos de 25 alumnos, frente a un 56% de los centros de la muestra de inglés”, dicen en uno de los trabajos hechos para el ministerio las profesoras Brindusa Anghel y Maia Güell. Y añaden: “El tamaño de la clase afecta a algunas destrezas (como la comprensión oral), aunque no afecte a otras (como la comprensión escrita)”. Recordemos que, dentro de los malos resultados generales en inglés, el agujero más profundo está en la comprensión oral.


Y esta comprensión oral es la base de todo lo demás, según los especialistas de la Universidad de Santiago de Compostela José Manuel Vez, Esther Martínez y Alfonso Lorenzo. “Quien no comprende o comprende poco, no habla o habla muy poco. La creencia extendida de que los idiomas se aprenden en la escuela o en centros especializados gracias a una buena disciplina de estudio no tiene una correspondencia empírica suficiente”, dicen en su trabajo. Así, centran sus sugerencias en aumentar el contacto de los niños y adolescentes con el inglés a través de los medios de comunicación, sobre todo, la televisión. “Que en los hogares el canal de audio de la TDT se reciba por defecto en versión original y no como ahora, que activa en modo doblaje las películas y las series extranjeras (en un altísimo porcentaje en lengua inglesa)”...

El sondeo sobre competencia lingüística revela que a la utilidad manifiesta del inglés como lengua franca europea se une su facilidad de aprendizaje, lo que hace que la mitad de quienes lo estudian termine por alcanzar un nivel aceptable de manejo. En el extremo opuesto está el español: solo el 8% de los estudiantes llega a rematar la faena con un control que le permita el manejo autónomo de la lengua de Cervantes.

Tuesday, June 12, 2012

Que nos rescaten también de esto

JOSE MANUEL ATENCIA

Un rey cazador cazado y su yerno, exjugador de balonmano, que ahora pone la mano. El honorable Dívar con sus viajes a Puerto Banús y los miembros del CGPJ haciendo el avestruz. Los trajes de Camps de trabilla veneciana y la prima de riesgo amargándonos cada mañana. El expresidente del Banco de España, al que denominan MAFO, y los que realizaron los test de estrés, a lo que habría que darles con un mazo. Los negocios de Ferrán, el expresidente de los empresarios, condenado y sin pagar a sus empleados los salarios. La coca y los gin-tonic en los ERE de la Junta, Bruselas presionando y la Bolsa que no repunta. Bankia y Rato, Caja Madrid y Blesa y Bancaja y el ladrillo, con indemnizaciones millonarias para sus bolsillos.
La sentencia de Matas y su palacio en Palma; el Bigotes y sus empresas fantasmas. Las comisiones del viaje a Valencia del papa Benedicto y la suerte de Fabra que con la lotería va de listo. Los viajes del defensor del pueblo catalán, desde las Bermudas, pasando por México, hasta llegar a Canadá. Los asuntos del presidente de la Diputación de Castellón o las provocaciones de la presidenta de la Comunidad de Madrid, todos dando lecciones morales desde el atril.
Las estafas piramidales, las indemnizaciones millonarias y los falsos apuntes contables. La banca y las cajas llenas de gente innombrable. Los aeropuertos sin aviones, los museos de la nada, los tranvías sin vías y el AVE a Toledo sin pasajeros. Los culpables en sus cargos y las arcas a cero. Las ayudas de Bruselas para arrancar los olivos y las subvenciones millonarias para mantener terratenientes; el Gobierno negociando una nueva PAC y el campo que no da para vivir decentemente.
El paro, las colas, las eternas ventanillas, el subsidio que se acaba y la negativa a la dación en pago; mientras sube la gasolina, el gas y el butano. El informe Pisa, el ministro Wert, el plante de los rectores y la amenaza de los recortes. Adiós Bolonia, menos becas Erasmus y cómo investigar rebajando costes. Los impuestos: la renta, el IBI, el IAE, el de tracción mecánica, el de carruajes, el del vado, el de basura, el de patrimonio y el de transmisión. Y ahora el incremento del IVA, al que le van a dar otro subidón.
Para los ricos las fundaciones, las SICAV, las amnistías fiscales, las comisiones por recalificaciones y los pelotazos. Para los demás el pago en su fecha, el fraccionamiento, los recargos anuales, las comisiones por transferencia, por sacar dinero del cajero y por traspaso… La luz que sube y la pensión que baja, el salario cada día más mínimo y la edad de jubilación al alza. El copago sanitario y los recortes educativos, mientras siguen los gastos inútiles en las instituciones y crece la desafección hacia los partidos.
Y venga chocolate para el loro y venga cargos públicos con tarjeta oro. Y los inmigrantes sin sanidad, mientras muchos ya se van. Y los coches oficiales con cristales tintados, con sus escoltas, asesores, comunicadores, cargos de confianza, todos colocados. Los códigos deontológicos que nadie cumple y los pactos contra el transfuguismo que son de mentira; mientras siguen en sus puestos los imputados y condenados, que ya son la tira. La desaparición de la ética y el engaño de la estética.
Por favor, que nos rescaten. Pero que nos rescaten también de todo esto. Que nos rescaten de Dívar y de UrdangarIn; de los sobres y del maletín; del Sálvame y de la Belén; de los trajes y de los ropajes; de donde dije digo, digo Diego y de los recortes que nos provocan tanto desasosiego; de la injusticia de la Justicia; de tantos líderes mundiales que no parecen estar en sus cabales; de los eufemismos y de los nacionalismos. Que nos rescaten de esta impresentable danza que nos roba la esperanza. Por favor, que nos rescaten también de esto. Que nos rescaten ya. El País Andalucía, 11 junio 2012