Thursday, May 21, 2009

Norman Foster, the global architect


Un humanista visionario


LUIS FERNÁNDEZ-GALIANO
El País, 21/05/2009

Deslumbrados por la escala colosal y la audacia técnica de tantos de sus edificios, con frecuencia olvidamos lo que la obra de Foster tiene de utopía social y aventura estética. Desde sus primeros proyectos, como el realizado para la naviera noruega de Fred Olsen en los muelles de Londres, que reunía a los descargadores y a los oficinistas en un espacio único limitado por una tersa fachada de vidrio que era a la vez un logro constructivo y una declaración de intenciones artística, su trayectoria ha procurado reconciliar los valores democráticos y la innovación tecnológica con el refinamiento visual.





Fruto de este empeño son obras maestras como las oficinas paisaje de Willis Faber & Dumas, el monumental y liviano Centro Sainsbury o el Banco de Hong Kong y Shanghai, que cambió la forma de construir rascacielos como su aeropuerto de Stansted transformaría irreversiblemente las terminales aéreas, o como su Carré d'Art en Nîmes alteraría la manera de abordar el diálogo entre el patrimonio y la construcción contemporánea. Al final, sería el propio Foster el que daría el paso siguiente: en los rascacielos, con obras ejemplares como el Commerzbank de Frankfurt o el Swiss Re londinense; en los aeropuertos, con realizaciones titánicas como la terminal de Chek Lap Kok o el nuevo aeropuerto de Pekín; o en las obras de intervención en arquitecturas históricas, como la llevada a cabo en el British Museum o la extraordinaria transformación del Reichstag.
Muchas de estas obras son igualmente admirables por su atención a la sostenibilidad, como evidencia Masdar, una nueva ciudad sin coches, sin producción de residuos y carbon-neutral en Abu Dhabi. Pero junto a estos proyectos visionarios o sus grandes realizaciones de infraestructuras, de las que en España tenemos buenos ejemplos en la torre de Collserola o el metro de Bilbao, el arquitecto ha completado pequeñas obras de rehabilitación tan elegantes y silenciosas como sus tres espacios madrileños: su propia casa, el estudio profesional, y la sede de Ivorypress, la galería de arte y librería dirigida por su esposa Elena Ochoa, donde ayer recibió la noticia del Premio Príncipe de Asturias mientras asistía a la inauguración de la mágica exposición de Ai Weiwei: en ese mismo lugar se mostrarán en septiembre los dibujos de este zurdo genial, que resumen con su trazo analítico y exacto la naturaleza clásica de una arquitectura intemporal.

2 comments:

Guillelgas said...

Gran Arquitecto.

Por lo visto ya tiene el contrato para la remodelacion del Camp Nou.

Teacher said...

Acabo de descubrir tu blog, Carlos. Como colega de profesión lo encuentro realmente admirable. ¡Enhorabuena! Se por propia experiencia que hay mucho trabajo duro detrás de cada post,link, pics and comments.
Como se dice ahora: te 'linkaré' con el blog de mis alumnos para que les ayudes también tu.
¡Gracias, a ti por hacerlo y a los del CIBER PAIS por descubrirmelo!