Wednesday, October 15, 2014

Diez minutos_cortometraje


"Diez minutos", de Alberto Ruiz Rojo, con más de 85 premios en festivales nacionales e internacionales, incluido el Goya al Mejor Cortometraje de Ficción en 2005, es el corto más premiado de la historia del cine en España.

Sinopsis
"Diez minutos" cuenta la historia de una persona que llama al servicio de atención al cliente de su teléfono móvil para solicitar una información, de ello depende que pueda recuperar a su chica. Pero se encuentra con la inflexibilidad e impersonalidad de la operadora que sistemáticamente se niega a ayudarle. El corto es un toque de atención del modelo de sociedad al que nos dirigimos, donde la frialdad de normas absurdas se impone a la humanidad y el sentido común.

Notas del director
"La clave del éxito del corto está en la identificación tan absoluta del espectador con la historia, (todo el mundo me dice que le ha pasado) y en el acierto de haber creado una historia universal que no pertenece a ningún lugar especifico ni habla de una edad o gente determinada".

"Al final responde al argumento clásico del hombre contra el sistema, como miles de historias. Lo importante es haber conseguido estructurarlo de tal forma que el espectador se enganche y se mantenga con ganas de saber cómo acaba todo esto al final".

"Creo que otro gran valor del corto es el maravilloso trabajo que han hecho los actores Gustavo Salmerón y Eva Marciel. Este es un corto sin explosiones, donde lo único que hay es lo que dos personas, cada uno en un lugar, se dicen por teléfono. Desde luego era muy arriesgado hacer un corto bajo esta premisa".

"Personalmente lo que más me gusta del corto es como juega con la paradoja de la comunicación. Justo cuando la operadora calla es cuando comienzan a comunicarse. Al final, la única forma de entenderse es con el silencio".

"Diez minutos es una crítica al tipo de sociedad hacia donde nos dirigimos. Un mundo donde se supone prima la comunicación y el entendimiento y que, sin embargo, levanta continuas barreras invisibles de incomunicación que nos impiden el contacto directo con las personas".

"En la historia que presentamos, nuestro protagonista lucha desesperadamente por hacer valer el sentido común, la flexibilidad, el entendimiento, la humanidad... Pero la frialdad y rigidez de normas absurdas se antepone al más mínimo brote de comprensión".

"La historia del mundo de la atención telefónica, donde habitualmente tenemos que hablar con ordenadores o, lo que es aún mucho peor, personas que han sido enseñadas a hablar, razonar y comportarse como ordenadores, no es más que una muestra de las dos caras de este progreso".

"A la vez que la vida se nos hace más cómoda y accesible, gracias al teléfono, internet, etc., también perdemos el contacto directo con las personas. ¿Quién no echa de menos, de vez en cuando, a ese viejo tendero que nos escuchaba, que entendía de lo que hablaba, que estaba dispuesto a ser flexible?".

"En muchos casos, (como curiosamente ocurre en las empresas de telefonía y comunicación) ya no existe un sitio físico donde uno pueda ir a reclamar sus derechos o sus demandas. Esto evita multitud de problemas a las empresas, les ayuda a evadir miles de responsabilidades, haciendo desesperar o desistir al pobre consumidor, que se vuelve loco, en un laberinto de contestadores, menús, teleoperadores y llamadas cortadas. ¿Qué pasará cuando esto se trasplante a las instituciones?".

"Después de todo, nuestra historia deja abierta una puerta a la esperanza. Por encima de todas las normas aprendidas, por encima de las amenazas de despido si se quebrantan, por encima de todo, está nuestra verdad y todos tenemos un lado humano, que puede aparecer, aunque a veces parezca imposible. Al menos eso quiero creer yo".

5 comments:

Anonymous said...

Muy bueno. Lo vi hace uno o dos años en el programa Versión Española creo.
Este junto al de "La primera vez" es uno de los cortos que más me han gustado. Bravo por Ruiz Rojo.


Laura Natera

Anonymous said...

Por cierto, hace pocas horas Ingmar Bergman ha fallecido. Propongo desde aquí a los "visitantes" de engidicm ver alguna de sus maravillosas películas. Son una invitación a la reflexión.

Laura Natera

jj said...

Real como la vida misma. Esta que nos ha tocado vivir. Curiosamente me identifico mas con la operadora. ¿quien no ha mirado hacia otro lado?

Anonymous said...

Es muy fácil criticar por criticar. Y no es que yo defienda el capitalismo salvaje... Pero las normas estarán puestas por algún motivo. Vamos digo yo... ¿Y si el tipo en cuestión hubiera sido un terrorista que quería utilizar esa información con fines maliciosos?

Y claro que la chica se jugaba algo, ¡se jugaba el puesto de trabajo! (Los supervisores hacen escuchas para controlar la calidad del servicio).

He trabajado dos veces como teleoperador. Antes les tenía una manía terrible. Ahora trato de comportarme del modo más humano posible con ellos y, por supuesto, de respetarlos siempre. En muchas ocasiones se trata de cabezas de familia y/o inmigrantes en cuyo sueldo les va la vida.

Resulta patético que la gente crea que está hablando con Cesar Alierta, cuando llama a Telefónica, por poner un ejemplo.
De hecho, ni siquiera hablan con un empleado de la compañía a la que creen estar llamando, sino con alguien que trabaja para una compañía de Call Centers. Son subcontratas.

En multitud de ocasiones, los clientes tratan con la punta del pie al teleoperador que, pendiendo del hilo de un contrato basura, se encuentra entre la espada y la pared al no poder hacer nada para ayudar al que llama.

Así que, un poquito más de comprensión para con los teleoperadores. Si sabemos que les hacen comportarse como máquinas (mediante las normas de los cursos de telemarketing) y no tienen más remedio que hacerlo, seamos nosotros compasivos y no descarguemos nuestra ira o desesperación en ellos. ¡Comportémonos nosotros al llamar como humanos ya que ellos no pueden hacerlo!

Y, por último, sí, estoy de acuerdo en que el sistema nos lleva a estas cosas. Pero creo que el sistema es el menos malo de los posibles. O si no, se acerca mucho. (Si alguien tiene la fórmula mágica para que todos seamos felices y vivamos en el país de nunca jamás, que le ponga nombre a su sistema económico y lo haga público inmediatamente).

Y es que en España uno se convierte, en apenas décimas de segundo, en economista experto en inflación, en entrenador de fútbol profesional o en lo que haga falta.

Las críticas, ¡constructivas! (Por favor).

ismael said...

This film really touched me. It's terrific and shows brilliantly at what horrible kind of society we're closing. I want to congratule the director of the film and actors. As I'm a teacher of communication theory at university, I'm going to show this film for them. Definitely unforgettable.