Tuesday, July 04, 2017

Cinco aplicaciones para hacer intercambio de idiomas



Cinco aplicaciones para hacer intercambio de idiomas

Algunas propuestas permiten establecer llamadas y videollamadas gratuitas para perfeccionar el conocimiento de una lengua extranjera desde el móvil




Las típicas quedadas para practicar un idioma se han trasladado a la pantalla de los móviles gracias a aplicaciones como Tandem.
Las típicas quedadas para practicar un idioma se han trasladado a la pantalla de los móviles gracias a aplicaciones como Tandem. TANDEM

Para los españoles, el estudio de una lengua extranjera es la segunda materia más significativa en la formación de una persona, tan solo por detrás de las matemáticas. Al menos así lo puso de relevancia el barómetro del CIS publicado el pasado enero, que además recalcó que más el 87% de los entrevistados para la realización de este informe confesó no estar estudiando ningún idioma en ese momento.
Este porcentaje resulta menos llamativo si tenemos en cuenta que el CIS solo entrevista a mayores de edad y que, por norma general, en nuestro país el aprendizaje de una lengua distinta de la materna se limita a la formación reglada que recibimos en el colegio o el instituto. Más allá de ahí, los que quieren seguir formándose recurren a escuelas oficiales de idiomas, academias, permanencias en el extranjero o intercambios con nativos. En concreto, esta última práctica ha sido algo muy socorrido durante los últimos años para perder el miedo a iniciar una conversación en otra lengua, algo que ahora también puede hacerse desde el móvil gracias a aplicaciones como las siguientes.

HelloTalk

Con usuarios registrados en 160 países con los que es posible elegir un intercambio entre más de cien idiomas, la aplicación para iOS y Android de HelloTalk incorpora varias funciones avanzadas a su herramienta para chatear. Por ejemplo, los mensajes pueden introducirse en la lengua materna, tanto en texto como a través de la voz, y traducirse automáticamente al idioma en el que queremos que sean entregados. Además, con un simple clic podemos conocer cómo se pronuncia cualquier palabra o frase de la conversación escrita y existe un corrector para que los interlocutores señalen los posibles errores gramaticales durante sus comunicaciones. HelloTalk también permite el envío de imágenes y vídeos, pero para evitar malas prácticas dispone de un software de detección de contenidos sexuales o pornográficos que evita que estos se divulguen.
Si el chat se queda corto y no es posible acordar un encuentro presencial para seguir practicando, la aplicación permite hacer llamadas y videollamadas. Las primeras son gratuitas, pero para realizarlas es preciso haber recibido al menos cinco mensajes de la persona a la que se quiere llamar. En cuanto a las videollamadas, únicamente están permitidas a los usuarios VIP, que son aquellos que se apuntan a una de las tres opciones de pago de HelloTalk: un plan permanente por 84,99 euros; un plan anual por 23,99 euros; o un plan mensual por 3,19 euros.
Uno de los inconvenientes es que no existe la sincronización entre distintos dispositivos, por lo que conviene utilizarla siempre desde el mismo terminal por si se quieren retomar chats antiguos.

Tandem

Disponible para iOS y Android, esta aplicación está respaldada por la Fundación Tandem, organización con sede en San Sebastián que promueve un método de aprendizaje basado, entre otros principios, en un intercambio de idiomas en el que entran en juego no solo los aspectos lingüísticos, sino también el conocimiento del entorno social y cultural de las personas implicadas en las conversaciones.
Tandem está gestionada por un equipo internacional de 16 personas, con sede en Berlín, y que en febrero de 2017 contaba con 1,5 millones de usuarios en cien países que tienen a su disposición la posibilidad de elegir entre más de 150 idiomas, entre ellos 11 lenguas de signos, para hacer intercambios.
El funcionamiento es muy parecido al de HelloTalk, de tal modo que se puede escoger a un interlocutor para iniciar un chat de texto con funciones avanzadas como el corrector o el traductor. Para enviar imágenes y mensajes de audio, así como para realizar llamadas o videollamadas, es necesario que el receptor haya enviado al menos un mensaje al emisor o bien que haya comenzado a seguirle (al estilo de Twitter). Tandem también dispone de distintos juegos con los que resulta más ameno practicar idiomas, aunque se trata de una funcionalidad reservada, de momento, a los usuarios de iOS.
Adicionalmente, a través de esta aplicación es posible contactar con tutores para recibir desde el móvil clases profesionales de 20, 40, 60 ó 90 minutos por un precio que ronda los 15 euros por hora.

Speaky

Chat a través de texto y audio, herramienta de traducción e intercambio de archivos son las principales características de esta aplicación para iOS y Androidque se define a sí misma como un “complemento” para conversar y poner en práctica lo aprendido en Duolingo o Menrise, con el fin de no olvidar ni la gramática ni el vocabulario de una lengua extrajera.


Speaky nació como una red social, fundada por tres jóvenes emprendedores en Bélgica, de la que ya forman parte más de un millón de usuarios entre los que se encuentran hablantes de más de 110 idiomas distintos

Para cumplir este objetivo, Speaky nació como una red social, fundada por tres jóvenes emprendedores en Bélgica, de la que ya forman parte más de un millón de usuarios entre los que se encuentran hablantes de más de 110 idiomas distintos. En un principio la configuración es más cerrada que en las dos anteriores, puesto que al darte de alta estableces tus preferencias y laapp únicamente te muestra los perfiles de aquellos que se ajustan a tus indicaciones y tan solo ofrece dos filtros a posteriori, entre usuarios nativos y no nativos. Sin embargo, en las pruebas que hemos realizado Speaky ha sido la aplicación en la que menos tiempo nos ha costado encontrar un interlocutor para iniciar una conversación, así que se trata de una opción muy adecuada en el caso de que no se esté buscando establecer contactos en tiempo real a través de llamadas o videollamadas, dado que son utilidades de las que, al menos de momento, carece.

Hi uTandem

Basada en la proximidad, esta propuesta para iOS y Android está más pensada para concretar intercambios de idiomas presenciales entre personas que viven en una misma ciudad. Por lo tanto, se trata de una aplicación menos sofisticada que las anteriores y viene a ser una ayuda para los que prefieren encuentros cara a cara que hasta ahora conseguían a través de otros métodos.
Además de establecer chats con otros usuarios, Hi uTandem contiene un directorio de academias y locales donde es posible realizar intercambios de idiomas, así como una guía de actividades de ocio en grupo donde también se practican lenguas extranjeras.

Lingvu

Otra app que apuesta por los encuentros cara a cara para el intercambio de idiomas es Lingvu, que por el momento únicamente está disponible para dispositivos Android. Con el fin de encontrar interlocutores cercanos para acordar una cita presencial, la búsqueda desde el móvil se realiza a través de geolocalización, pero lo cierto es que aún no dispone de muchos usuarios registrados (se lanzó en septiembre de 2016) y resulta complicado conseguir un intercambio. Además, en el caso de localizar a alguien, Lingvu muestra recomendaciones de otros perfiles parecidos a esa persona, para ampliar el abanico de opciones, aunque en realidad ninguno de esos otros usuarios encaja con los requisitos introducidos, al menos en todas las pruebas que hemos realizado.

Sunday, June 25, 2017

Quítele el móvil al niño o a la niña

Por ALVARO BILBAO






TDAH
Ver dibujos en el móvil durante la comida, una práctica cada vez más habitual entre los niños. ULRICH BAUMGARTE

La atención es la ventana a través de la cual el cerebro se asoma al mundo que le rodea. Cuando el niño nace, apenas es capaz de dirigir su interés hacia el mundo exterior. Inicialmente sólo presta atención a sus propias sensaciones llorando cuando tiene hambre, sueño, frío o se siente solo. Poco a poco comienza a fijarla en el pezón de la madre que destaca como una forma más oscura en el horizonte. A partir de ahí comienza un largo viaje en el que el niño va aprendiendo que atender ciertos estímulos conlleva una serie de beneficios.
A las pocas semanas el niño reconoce con facilidad objetos que emiten ruido o se mueven; por eso los sonajeros captan su interés. Los padres hacen todo tipo de carantoñas con juguetes o con las manos para dirigir su atención, de ahí los cinco lobitos. Pero también comienzan, de manera instintiva a ayudarle a fijarla en estímulos inmóviles. Primero un árbol que mece sus hojas con suavidad, luego una foto en la que sale junto a su mamá y, más adelante, un cuento en el que casi no pasa nada.
Así, el niño comienza a desarrollar una habilidad tremendamente compleja, que es la de controlar la propia atención y dirigirla no sólo a aquellos estímulos que se mueven, sino también a aquellos que están más quietos o son más aburridos. De esta forma crecerá siendo capaz de atender a su profesor, aunque el compañero de al lado esté haciendo el tonto. Aprenderá a abstraerse con el libro que lee, aunque una mosca lo sobrevuele, y llegará a ser capaz de concentrarse al volante, a pesar de que la carretera sea una larga recta y su cerebro esté cansado.
Dominar la atención y ser capaz de eliminar otros estímulos que intentan distraernos es una habilidad que ofrece múltiples ventajas. Nos permite concentrarnos en lo que realmente queremos o deseamos, detectar detalles y matices que otros pasan por alto, aprender idiomas con más facilidad, persistir en nuestras metas hasta alcanzarlas o reducir los niveles de estrés.
Desde hace años vivimos un auténtico auge de un diagnóstico que provoca sufrimiento entre los más pequeños: el trastorno por déficit de atención (TDA). Desde los años setenta hasta 2010, el número de niños diagnosticados en Estados Unidos se multiplicó por siete. Desde 2000 hasta 2012, el número de recetas expedidas en Reino Unido para tratar este trastorno cognitivo se multiplicó por cuatro. Los factores que han provocado esta alza son muchos y complejos. Por una parte, la sensibilización de los pediatras ha hecho que se detecten con más eficacia. Por otra, la posibilidad de diagnosticarlo a partir de los tres años (en lugar de a los seis años) ha sido otro motivo para el aumento de la prevalencia.
Sin embargo, también hay otras razones que son más difíciles de entender. La más preocupante de todas ellas es el sobrediagnóstico: los expertos más alarmistas estiman que como mucho un 4% de la población infantil podría sufrir este trastorno y, sin embargo, la realidad es que un 10% de los niños en nuestro país tomarán medicación para el TDA en algún momento de su vida escolar.
Las razones que llevan al sobrediagnóstico parecen ser muchas. Los padres pasan menos tiempo con los hijos y esto parece interferir en el desarrollo de habilidades como el autocontrol o la capacidad para sobrellevar la frustración. Los colegios tienen menos paciencia con los alumnos difíciles o que no están tan motivados para aprender, en muchos casos presionados por los resultados académicos de la escuela en su conjunto.
También nos encontramos con la intrusión de las nuevas tecnologías en el cerebro en desarrollo de nuestros hijos. Desde los años ochenta sabemos que más tiempo frente al televisor se traduce en menos paciencia y autocontrol, peor desarrollo madurativo de la atención y mayores tasas de fracaso escolar. La razón es muy sencilla, cuando el niño juega, dibuja o interacciona con sus padres o hermanos, su cerebro debe dirigir la atención voluntariamente a aquellos estímulos o personas con los que interacciona. Cuando se sienta frente al televisor es la tele la que atrapa el interés del niño y hace todo el trabajo.
Por eso nos gusta ver la tele y engancharnos al móvil, no porque estimulen nuestro cerebro, sino porque nos entretienen, nos relajan. Hoy, los dispositivos móviles se utilizan para distraer al niño cuando se tiene que concentrar en terminar una papilla. Para entretener al niño cuando tiene que esperar en el pediatra. Para despistar al niño cuando tiene que esforzarse en ponerse el pijama al final del día. Con este tipo de estrategias parece sensato que el cerebro aprenda que cada vez que tiene que esforzarse, concentrarse o esperar quieto…, tiene permiso para distraerse. Sin lugar a dudas estamos educando niños menos pacientes, menos atentos y con menor capacidad de esfuerzo, reflejo de una generación de padres menos pacientes y que damos menos valor a hacer las cosas despacio.
Todo ello lleva a que muchos niños sean llevados a un especialista que observa en él todos los síntomas necesarios para el diagnóstico: poco autocontrol, distracción o falta de motivación. En el caso de muchos niños el diagnóstico y el tratamiento son acertados. Para muchos otros, creemos, el trastorno por déficit de atención es un estigma de una sociedad que va demasiado deprisa para educar despacio.
Algunos niños, con ayuda de sus padres, profesores o terapeutas van desarrollando habilidades cognitivas como un mayor autocontrol o paciencia que permiten reducir y compensar las dificultades atencionales. A medida que se hacen mayores suelen preferir y encajar bien en trabajos que les permiten moverse y hacer cosas diversas a lo largo del día.
Pero pueden seguir existiendo desafíos en la vida cotidiana. Muchos los encuentran cuando tienen sus propios hijos y la paciencia, el orden o la organización vuelve a ser un elemento adaptativo fundamental. Algunos adultos con dificultades de atención no experimentan ninguna dificultad en su vida cotidiana, otros se regulan gracias a la medicación y un tercer grupo sufre muchas de estas dificultades pero no tiene ni idea de que el origen esté en una alteración de sus procesos atencionales y ejecutivos, ni conoce cómo compensarlos. (El País, 25 de junio de 2017)
Álvaro Bilbao, neuropsicólogo, es autor de ‘El cerebro del niño explicado a los padres’.

Tuesday, June 20, 2017

Subversives

Subversives: Those who seek to subvert an established social or moral order.” Indeed, this is the best adjective to define the thousands of individuals who lived their lives as constant activists in subverting legal, moral and social orders that deemed them dangerous, sinful and immoral. In a matter of 40 years, and without resorting to violence, this movement, risen from the feminist belief that the personal is political and built on skin and flesh, managed to turn a country completely on its head; a country that had for so long incarcerated, marginalized, persecuted and closeted its members.


Through visibility, insult reappropriation, the subversion of gender and sexuality, imagination, music and celebration, the Spanish LGBT movement, a prolific, plural, diverse and even contradictory force, has continued to fight, come hell or high water. It has put itself in the frontline, managing to leave behind years of darkness and step into the rainbow. Today, in 2017, we celebrate diversity as one of society’s most necessary and rewarding values. HAPPY PRIDE!

Monday, June 12, 2017

Ballet Men


Australian Ballet dancers Adam Bull, Christopher Rodgers-Wilson, Cameron Hunter and Cristiano Martino talk about the highs and lows of their profession (as artists and athletes at the same time) and show off their beautiful technique. These men are very articulate both verbally and physically. Pure delight.

Friday, June 09, 2017

La república de las aulas

Por VÍCTOR J VÁZQUEZ
Diario de Sevilla, 8 de junio de 2017
Émile-auguste Chartier, conocido por su seudónimo periodístico como Alain, fue ante todo un profesor de liceo y un republicano. En esta doble condición, la mayoría de su obra, compuesta por más de tres mil artículos en prensa, tuvo una clara obsesión que fue la de explicar el vínculo entre republicanismo y rebeldía, un vínculo que sólo se podría llegar a entender desde las aulas. Para Chartier la escuela era un lugar en el que se debía rendir culto a la verdad pero siempre sin olvidar que es precisamente la duda aquello que constituye la esencia de la virtud humana. Tan importante era así inculcar la desinteresada entrega al saber científico, desterrando todo atavismo de superstición, como instruir a los alumnos en la necesidad de mantener una conciencia alerta frente a la peor necedad, que es la que padece quien ha creído encontrar en lo que otro dice o en lo que él mismo cree, un parámetro inmutable y cierto para juzgar la bondad y belleza de las cosas. Este ideal de alumno del profesor Chartier se correspondía, sin duda, con el ideal de ciudadano de su heterónimo, el escritor Alain. Un ciudadano rebelde, radical frente a las desmesuras del poder, pero atento a la hora de no incurrir en la peor de las tentaciones que es la de la indulgencia correligionaria con los excesos de la propia revolución. El culto a la República requería el culto al sentido crítico y no a la propia facción, y era en este saber estar alerta ante las certezas que uno se representa donde Alain cifraba el sentido de la virtud ciudadana. No es casualidad que de las aulas del profesor Chartier surgiera buena parte de lo mejor que la cultura francesa dio en el pasado siglo; entre otras, las voces de Raymond Aron y de Simone Weil, cuyas biografías intelectuales, siempre en conmoción -de la militancia revolucionaria al anticomunismo, el primero; de la acción política a la acción mística cristiana, la segunda- dejaron, más allá de una muestra heroica de compromiso antifascista, esa huella indeleble del pensamiento rebelde.
Esa forma de estar alerta del hombre rebelde era también para otro hijo de la mejor tradición republicana, Albert Camus, aquella que, en último término, permite a los pueblos zafarse de los yugos que el Estado quiere imponer bajo el disfraz paternalista de la ortodoxia. Como nos explica en ese impagable texto autobiográfico que es El primer hombre, Camus aprendió a ejercer su libertad en las aulas de Argel de las manos de su querido profesor Germain. Allí supo también del valor de la generosidad en el magisterio, del esfuerzo desinteresado por conocer, y, sobre todo, y por experiencia propia, hasta qué punto las aulas son, en realidad, el único ámbito desde el que extirpar de raíz el mal atávico de la desigualdad.
La república de las aulas está en horas bajas. Si antes el pensamiento conservador veía en este ideal republicano una afrenta a ese derecho natural de padres e iglesias a educar a sus hijos en su propia ortodoxia, hoy es la idea mercantil de productividad la que se esgrime para desterrar todo aquello que se considera "un saber inútil", como los estudios clásicos o la filosofía, cercenando así, al mismo tiempo, la posibilidad de los alumnos de acercarse a esa virtud que, como nos recuerdan Steiner u Ordine, sólo se aprende en la desinteresada entrega al conocimiento, y que está detrás de buena parte de los grandes logros que ha dado la humanidad en todos los campos. En el pensamiento progresista, por su parte, se ha ido consolidando la falacia de que la cultura del esfuerzo y del mérito es una reliquia conservadora, cuando es ésta precisamente la que se encuentra en el corazón del igualitarismo republicano. No es sino a quien desde más abajo parte a quien más le interesa toparse con un profesor Germain que le obligue a cultivar su talento. El rechazo paranoico a todo tipo controles o reválidas a los alumnos es así, no solo exponente del callejón sin salida en el que se encuentra esta discusión para buena parte de la ortodoxia progresista, sino también de la propia, e infundada, desconfianza que se tiene en las capacidades de profesores y alumnos, desconfianza a menudo disimulada bajo la falsa disyuntiva entre la educación emocional y la búsqueda de la excelencia: como si los alumnos finlandeses fueran todos brillantes pero depresivos.
En estos tiempos donde avasallados por la información todos estamos más expuestos a la mentira, y cuando nuestra especie tiene ante sí el reto de determinar su propia evolución y destino, sólo una educación exigente puede librar a la ciudadanía de ser presa de mezquindades y vasallajes. Sólo a través de ella el narcisismo revolucionario y nihilista podrá ceder ante un heroísmo tan rebelde y discreto como el de aquel médico de Camus que cumplió con su deber durante la peste. Las aulas, antes que el Rey, deberían ser hoy la primera preocupación de aquellos que se dicen republicanos. Y no lo son.
El autor es profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Sevilla

Tuesday, May 23, 2017

Impeachment Proceedings Need to Start Now

By LAURENCE H. TRIBE, The Boston Globe, 17th May 2017
¡REVOCATORIO YA!

ALL SPIDER-MAN fans will recognize the line, “With great power comes great responsibility.” We need to act now on that maxim’s converse: When great power is placed in the hands of one who cannot be trusted to act responsibly, we must take that power back. 

That means starting now to trim President Trump’s power to do irreparable harm to the nation and, ultimately, the world. That’s why I’ve previously raised 25th Amendment questions about Trump’s ability to “discharge the powers and duties of his office” and have recently called for immediate initiation of impeachment investigations — akin to convening a grand jury to consider returning a criminal indictment. 

This call may be politically unrealistic; and it wouldn’t advance my progressive agenda. Vice President Mike Pence is no picnic. Nor is House Speaker Paul Ryan. But there’s no time to lose. While the deputy attorney general appointed former FBI director Robert Mueller as independent counsel on Wednesday to pursue possible criminal prosecutions and Congress’s intelligence committees dig deeper into who did what with whom to tilt the 2016 election toward Trump, the House needs to start digging now into the Trump administration’s abuses of power and Trump’s blatant violations of his oath faithfully to execute the office of president.

That digging, which might or might not result in impeachment articles and a Senate trial of Trump (and possibly a Senate trial of Attorney General Jeff Sessions as well), cannot wait for the possible passage of legislation (which Trump would veto anyway) to create either a special blue ribbon 9/11-style commission or a commission to inquire into Trump’s mental ability to govern constitutionally. The situation calls for urgent action on multiple fronts, not more delay.

Clear proof of urgency came with Trump’s boastful sharing of highly classified intelligence provided to us by Israel — about a new ISIS strategy for using laptops to blow up civilian airliners, no less — not with our allies but with the Russian ambassador and foreign minister. That urgency was underscored by what had happened just the day before, when Trump suddenly sacked FBI Director James Comey for refusing to pledge that the FBI wouldn’t target Trump himself in its recently accelerated investigation into apparent collusion between Trump’s campaign and Russia. And the urgency escalated exponentially with the revelation that former director Comey, whose honesty no one has ever questioned, kept contemporary memos of every Trump intervention in the FBI’s investigation of possible collusion between his presidential campaign and Russia.

Repeating his now characteristic pattern, Trump first fanned out his troops (this time including the national security adviser) to release fake news. He then blurted and tweeted something closer to the truth but said not to worry: Just as he had claimed unfettered authority to decide whether to keep or replace Comey as the leader of the investigation into his campaign, he insisted that he had an “absolute right” as POTUS to decide what top secret information to share with whom for whatever reasons he wished.
It seems increasingly likely that the many parallel ways Trump, his family, and his White House team kiss up to Putin — whose request for Trump to entertain the ambassador, so often found at the center of Trump confidantes’ intrigues, Trump told an interviewer he of course had to grant — will ultimately be explained by the Russian trail of money and its laundering that is finally getting closer attention. But whether that’s the tip of a grossly unconstitutional iceberg or just the strangest bunch of coincidences ever, we need to get to the bottom of the money pit through investigations beyond the reach of Trump’s machinations.

In the meantime the House has a duty to start digging right now into Trump’s seemingly impeachable offenses before any more potentially irreparable harm is done to our national security. Just to name those offenses, they could even include treason — both in acquiring the presidency through what may have been collusion with our adversaries, and in using that office to give those adversaries aid and comfort in return, as well as grow the family fortune at America’s expense.

Those offenses also include what looks every bit like quid pro quo bribery — in offering favorable treatment to Russia (and other governments that aren’t our friends) in return for something Russia might do for him, and in offering a favor to the FBI director, whom Trump described as essentially a job-seeker, in return for assurance that the FBI investigation of Russiagate would exclude Trump himself. Nor is looking into these matters with an eye toward impeachment and possible removal from office optional: Article II Section 4 of the Constitution says the “President [and] Vice President . . . shall be removed from Office on Impeachment for, and Conviction of, Treason, Bribery, or other high Crimes and Misdemeanors.” That’s “shall,” not “may.”
Despite that mandate, tradition has made the whole notion of impeachment so radioactive, and the instances of its abuse as a political tool against presidents of the opposing party so distasteful, that the reluctance to invoke it is now palpable. But, given the even greater difficulty of using the 25th Amendment to remove a president who is clueless about constitutional limits and delusional about his duties, we need to get over the allergy to the basic concept of removal through impeachment and stop thinking of it, inaccurately, as retribution for sinister intent.

Trump’s invariable reply to claims of alleged abuse echoes Nixon’s infamous remark: “If the president does it, it’s legal.” That was Trump’s answer to challenges to the travel ban directed at Muslims (in places where Trump doesn’t have business interests, not the places that have sent terrorists to kill Americans); to his many financial entanglements in evident violation of the foreign and domestic emoluments clauses; to his sudden discharge of Comey; and, most recently, to his decision to share with our Russian adversaries information too sensitive to share even with our allies. To each allegation of abuse, Trump’s childlike answer is: I’m the president, so I can do no wrong.
We fought a revolution against George III to escape that sort of absolute power, whether grounded in corrupt motives or growing out of incapacity. We fought World War II against such claims of boundless authority. Although we have at times tolerated and even propped up dictators for what they could do for our country, this is the first time in American history that we’ve been led by someone who admires those strongmen and sidles up to them for what they can do or have done not for their country but for themselves, by raping and pillaging their nations and their people as needed. These episodes have this in common: They treat the power with which we have entrusted Trump as a plaything to use as he pleases, not to maintain and guard America’s greatness as he took a solemn oath to do; not to “preserve, protect and defend the Constitution of the United States” but to satisfy his immature ego, his endless need to boast, and his insatiable greed.
So it is time to act — and our constitutional system gives us the tools with which to begin.


Laurence H. Tribe is the Carl M. Loeb University Professor and professor of constitutional law at Harvard Law School.

Sunday, May 21, 2017

Lunar





This short film is dedicated to all people who believe in peaceful expansion of our borders.
In the year 1957 the cold war expands to space. The Soviet Union sends Sputnik as the first man-made object into Earth orbit.
Three years later Yuri Gagarin becomes the first man in space. The so-called "Space Race" seems to be decided.
But in 1961, President Kennedy promised to send American astronauts to the Moon.
The Apollo Project was born. A space ship had to be built that is strong enough to escape Earth's gravitation, land on the moon and bring the crew safely back to our planet.
Digital motion designer Christian Stangl worked with his brother and composer Wolfgang for 18 months on this short film. The foundation were thousands original NASA photographs, taken by the astronauts during the Apollo missions, which were released in September 2015. It is an animated collage using different techniques to bring the stills to life. Amazing to watch!

Saturday, May 13, 2017

With bicycles, impoverished indigenous girls in Guatemala get a taste of freedom




With bicycles, impoverished indigenous girls in Guatemala get a taste of freedom
Indigenous girls in northern Guatemala must often travel great distances to get to school, a factor that leads to high drop out rates. Bicycles help them stay in school. © UNFPA/Alejandro De León

CHISEC, Guatemala – Like many girls in Pecajbá, in Guatemala, Gladys Azucena Cho Cuc was forced to drop out when she reached secondary school. The high school was simply too far from home.
In rural communities around here, girls travel an average distance of about 8 km to get to class. Their commute often takes them over corn fields and rivers, and some girls spend part of their journey in the dark.
These communities are largely indigenous, and many face high rates of discrimination and gender-based violence. Fearing their daughters may be harassed or assaulted, many parents pull them out of school.
Hundreds of vulnerable girls received bicycles to help them stay in school. © UNFPA/Alejandro De León
In March, the UNFPA-supported Opening Opportunities programme, with the United Nations Foundation, the Population Council and the Girl Up Campaign, delivered bicycles to roughly 250 girls who had been forced to drop out or who were at risk of abandoning their studies.
The bicycles ease the difficulty of getting to class, and for safety, the girls can travel together. "Now I can go to high school because I have a bicycle and it's safer to travel in a group," Gladys told UNFPA.
Poverty is common among the country’s indigenous communities. Many have limited access to drinking water, health services, safe roads and school. Those in the Chisec district face especially high rates of poverty.
Girls in these areas tend to drop out of school and get married early. One study from 2015 showed that out of every 10 girls who are married or become pregnant, nine drop out of school. Only four of the 10 have received information about how to prevent pregnancy.
But bicycles will help these girls continue their educations – which in turn will help them learn how to protect themselves from unintended pregnancy.
"A bicycle has the power to change lives," said Verónica Simán, UNFPA’s representative in Guatemala. “More than a form of transportation, it is a symbol of freedom and autonomy, and a resource which allows these girls to continue studying and not give up on their life plans.”
The Open Opporunities programme also reaches girls with comprehensive sexuality education, and works with community leaders to empower and support girls. © UNFPA/Alejandro De León
"Without a bicycle, I couldn't have continued studying,” explained Juana Toj Gómez, who is now a university student and Opening Opportunities mentor in Chisec. “The institute was so far that it took a long time to return home at night. My older sisters didn't have bicycles and they couldn't finish their studies."
Since 2013, Opening Opportunities has worked with more than 50 Mayan Q'eqchi' communities, getting community leaders to actively support girls’ education and the prevention of child marriage.
The programme has also identified 2,500 girls and adolescents who are ready to start high school – about 60 per cent of whom had already dropped out. These girls were connected with mentors from the community.
The mentors are all young women, like Ms. Gómez, who speak the local indigenous language and have received training in empowering youth. In community-based safe spaces, these mentors offer lessons in comprehensive sexuality education, which includes accurate information about reproductive healthhuman rights, healthy relationships and gender equality.
These and other efforts are helping poor, rural girls in northern Guatemala see the world differently. For those armed with information, education and transportation, barriers give way to possibilities.
Over the last 14 years, the Opening Opportunities has benefitted more than 14,000 girls and adolescents in Guatemala. UNFPA has supported the programme for the past 12 years.

Friday, May 12, 2017

The psychology of the to-do list (or why your brain loves ordered tasks)

Studies have shown that people perform better when they have written down what they need to do. What makes the to-do list such an effective productivity tool? By LOUISE CHUNN

Almost everyone struggles with getting stuff done. But some of us struggle with the stage before that: just figuring out what it is we need to do. The to-do list is, in theory, the answer. It’s a time-honoured system that’s beautiful in its simplicity: work out what needs to be done and in what order, write down the tasks, do them, and then, one-by-one, cross them out.
Psychologist and author Dr David Cohen believes his struggle to stay organised is helped, but not entirely solved, by his to-do lists, which must be on paper – preferably in a diary – and need to be constantly monitored. “My family think I’m chaotic,” he says, “but I would be much more so without my lists – they’ve kept me in line for years.”
Cohen puts our love of to-do lists down to three reasons: they dampen anxiety about the chaos of life; they give us a structure, a plan that we can stick to; and they are proof of what we have achieved that day, week or month.
In less harried days, our memories might have done the work. Russian psychologist Bluma Zeigarnik was perhaps the first to note the brain’s obsession with pressing tasks. The so-called “Zeigarnik effect” – that we remember things we need to do better than things we’ve done – stemmed from observing that waiters could only recall diners’ orders before they had been served. After the dishes had been delivered, their memories simply erased who’d had the steak and who’d had the soup. The deed was done and the brain was ready to let go.
More recently, a study by professors Baumeister and Masicampo from Wake Forest University showed that, while tasks we haven’t done distract us, just making a plan to get them done can free us from this anxiety. The pair observed that people underperform on a task when they are unable to finish a warm-up activity that would usually precede it. However, when participants were allowed to make and note down concrete plans to finish the warm-up activity, performance on the next task substantially improved. As Bechman notes: “Simply writing the tasks down will make you more effective.”
Some people resist this kind of structure, however. They think it will stymie their creativity or prevent them from being flexible with their working day. For time management expert David Allen – whose book Getting Things Done: The Art of Stress-Free Productivity has made him a cult figure in the field –these free-spirited types are plain wrong. He believes anyone with a full schedule and no structure will struggle to cope. A system is needed – and scribbled notes on hands won’t cut it.
It’s not enough to scrawl “bank” or “Mum” on a Post-it note, says Allen – you need more detail. Is it an email, a visit or a phone call, and for what purpose? If your to-do list isn’t clear and to the point, your tasks probably won’t get done – and they certainly won’t be prioritised.
Detail isn’t the only important factor, however: you also need to be realistic about how long things will take if you want to construct a workable timetable for the day. That means factoring in the potential for floating off onto social media or other distractions if you know you’re susceptible.
One trap people fall into is to consistently avoid tackling the larger, more major projects. The best way to overcome this is to break them down into much smaller, achievable blocks. “Write my novel” is a pretty foreboding task; “outline first chapter of my novel” is far friendlier and stands a chance of getting done.
Does Cohen finish everything on his lists? “Oh God no! I found an old diary the other day from six years ago, and there was something in there that I still haven’t done.” On the other hand, he has written 35 books – on subjects ranging from body language to Sigmund Freud’s cocaine use – so his to-do lists are yielding pretty impressive results. (The Guardian, 10.05.17)

Sunday, May 07, 2017

Unequal Scenes Project

Unequal Scenes portrays scenes of inequality in South Africa from the air

Discrepancies in how people live are sometimes hard to see from the ground. The beauty of being able to fly is to see things from a new perspective - to see things as they really are. Looking straight down from a height of several hundred meters, incredible scenes of inequality emerge. Some communities have been expressly designed with separation in mind, and some have grown more or less organically.
During apartheid, segregation of urban spaces was instituted as policy. Roads, rivers, “buffer zones” of empty land, and other barriers were constructed and modified to keep people separate. 22 years after the end of apartheid, many of these barriers, and the inequalities they have engendered, still exist. Oftentimes, communities of extreme wealth and privilege will exist just meters from squalid conditions and shack dwellings. 
My desire with this project is to portray the most Unequal Scenes in South Africa as objectively as possible. By providing a new perspective on an old problem, I hope to provoke a dialogue which can begin to address the issues of inequality and disenfranchisement in a constructive and peaceful way. 
Johnny Miller